Viajar en autocaravana es una experiencia única y emocionante por la libertad de movimiento que te ofrece, la posibilidad de improvisar, de dormir en sitios espectaculares…

Pero nadie nos cuenta el lado “malo” de viajar de esta maneta, las partes más desagradables, los inconvenientes que pueden surgir etc.

Dejemos una cosa clara: viajar en autocaravana engancha. Puede que no guste a todo el mundo por igual, o no llame la atención a algunos, pero la mayoría de los que han  probado viajar de esta manera al final han repetido o tienen planeado repetir. Y cómo no te va a gustar viajar con toda comodidad, poder improvisar, poder parar en casi cualquier parte…

Bueno, casi en cualquier parte. Y depende para que. Hay zonas donde se prohibe de manera explicita la circulación o el acceso a las autocaravanas. Pero estos son casos puntuales, en general lo que hay que tener es un poco de sentido común a la hora de elegir un sitio para parar, ademas de tener la obligación de conocer la ley y la diferencia entre estacionar y acampar.

 

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Estacionar vs. acampar con una autocaravana

Qué dice la ley

ESTACIONAR – se aplica la normativa general de tráfico

Puedes:

  • Comer o dormir dentro de tu vehículo, por ser un espacio privado.
  • Poner cuñas de estacionamiento  si el terreno está inclinado (ya que es un elemento de seguridad recomendado). Se puede, alternativamente, apoyar una rueda directriz en el bordillo. En vehículos de más de 3.500 kg si la inclinación es sensible, el calzado es obligatorio. No está permitido utilizar piedras, herramientas, cajas, tablas de madera u otros elementos.
  • Elevar el techo o abrir claraboyas, siempre que no se salga del perímetro de tu vehículo.

No puedes:

  • Sacar sillas, mesas, juguetes o cualquier otro objeto fuera del vehículo.
  • Extender toldos, avances, ventanas batientes o elementos que sobresalgan del perímetro de tu vehículo.
  • Poner patas estabilizadoras*.
  • Realizar vertidos de fluidos (aguas limpias, grises o negras) salvo los del motor por el tubo de escape.
  • Emitir ruidos molestos, como la puesta en marcha de un generador de electricidad durante horas de descanso o durante el día durante períodos excesivamente largos.

 

ACAMPAR – se aplica la normativa autonómica sobre acampada

Puedes:

  • poner patas estabilizadoras
  • sacar mesas y sillas y colocarlas en el exterior
  • extender el toldo
  • usar generador
  • abrir ventanas y puertas

A pesar de que, en la mayoría de los países de Europa dormir en un coche es perfectamente legal, mientras esté correctamente estacionado, puede que te encuentres en una situación conflictiva con policías o personas de seguridad y vigilancia, que os quiere echar de un aparcamiento, porque “las autocaravanas deben ir al camping”

Pero la ley dice que mientras un vehículo cualquiera está correctamente estacionado, sin sobrepasar las marcas viales de delimitación de la zona de estacionamiento, ni la limitación temporal del mismo, si la hubiere, no es relevante el hecho de que sus ocupantes se encuentren en el interior del mismo y la autocaravana no es una excepción, bastando con que la actividad que pueda desarrollarse en su interior no trascienda al exterior mediante el despliegue de elementos que desborden el perímetro del vehículo tales como tenderetes, toldos, dispositivos de nivelación, soportes de estabilización, etc.”

A pesar de todo, si usamos el sentido común, deberíamos parar a dormir en aparcamientos amplios, intentar molestar lo menos posible y no bloquear el paso a otros vehículos. Es importante saber si, en el sitio donde has aparcado no se instala el mercadillo a las 5 de la mañana, no hay un evento artístico o deportivo a punto de comenzar etc. Cómo hemos dicho, sentido común. Os aseguramos que se puede dormir en la autocaravana sin problemas, con total seguridad y sin multas, si lo hacemos bien y con cuidado.

 

La autocaravana es grande y no siempre cabe

Supongo que muchos de los que hemos conducido una autocaravana hemos vivido alguna experiencia cómo poco anecdótica.

A cuantos de vosotros os ha pasado que, dando vueltas por las calles de algún pueblo, os habeís visto en la situación de tener que dar marcha atrás o pasar al límite (y sudando) rezando para no rozar con los retrovisores o con el techo.